10 Señales y detalles que demuestran que tienes la pareja perfecta.

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¿Cuál es el mejor gesto de amor? Sin duda, la confianza de ser tú mismo. A veces confundimos amor con romance, pero no debe ser así. Conoce qué cosas poco románticas hacen las parejas felices.

¿Quién dijo que el amor es cursi? Para expresar tus emociones no solo basta con decir “te amo” o regalar flores en cada aniversario. Cuando tienes una relación larga y madura, entiendes que el verdadero romance se halla en los detalles más pequeños, incluso en los menos románticos. Es cierto que toda pareja necesita de confianza, comunicación, comprensión, pero también de buen humor y libertad. ¿Tu novi@ acepta una broma pesada sin

Las parejas que conviven afirman que la felicidad superficial se acaba en el cuarto: zapatos que huelen mal, brasieres descocidos, calcetines con agujeros, ropa sucia tirada por todos lados. Nadie dijo que amar sería fácil, quizá aceptaste las manías de tu pareja porque al inicio te parecían tiernas, pero conforme pasa el tiempo la “primavera del amor” termina y pocos están listos para el cambio.

Pero quienes logren superarlo encontrarán la verdadera felicidad: un amor incondicional, puro, sin máscaras, con personalidad, auténtico… un amor que es capaz de soportar eructos y flatulencias. Un amor que ama los rollitos y granitos. Un amor que te permite ser tú mismo. Un amor con un poco de bullying, pero sobre todo un amor que sabes que jamás volverás a encontrar.

Te presentamos 10 señales que demuestran que estás con la persona indicada:

1 No tienes la necesidad de maquillarte o arreglarte, sabes que te ama como eres.

2 Deja la tapa del inodoro abajo ¡Sin que se lo pidas!

3 Tienen la libertad de hablar de sus relaciones pasadas sin sentirse juzgados.

4 Te encanta su cara dormilona.

5 Pueden hablar de todo, desde los temas más asquerosos hasta los más tristes

6 No existen los silencios incómodos, los disfrutan.

7 Son un desastre a la hora de comer.

8 A todo le dan doble sentido.

9 Comparten útiles de aseo personal.

10 Los gases no son problema entre ustedes.

El amor de pareja está condenado al fracaso si no se intenta comprender que no depende de la apariencia ni se trata de una cuestión de suerte o azar o simple atracción sexual.

En una sociedad de consumo donde todo se compra y se vende y donde todo depende de la oferta y la demanda, los sentimientos también ocupan un lugar en una vidriera y adoptan las mismas características que los objetos.

El amor no se puede objetivar porque cuando el amor es un objeto más, es utilitario y se requiere sólo para satisfacer las necesidades, suplir carencias o tener compañía.

Todos queremos ser amados sin embargo no estamos dispuestos a hacer ningún esfuerzo para brindar amor.

Para lograr un amor verdadero, no alcanzan ni la buena figura, ni la capacidad de empatía ni el magnetismo, porque no se trata de una serie de cualidades que se consideran deseables para ser atractivo sino que consiste más en una disposición, una capacidad, una habilidad que se construye con esfuerzo.

Amar y ser amado no es sencillo porque exige ser capaz de amar al prójimo, ser humilde y confiable, tener fe, ser valiente, constante y emocionalmente estable.

Todos hemos conocido alguna vez la experiencia de intimidad que se produce entre dos personas que casi no se conocen, atraídas por un súbito enamoramiento. Es como un milagro, una sensación de unidad que nos hace creer que por fin pudimos alcanzar lo que tanto habíamos anhelado.

Pero al poco tiempo, al llegar a conocerse mejor, ese milagro comienza a perder su magia y aparece la desilusión y el aburrimiento mutuo que disuelve hasta el último vestigio de la atracción que existía.

El hambre de amor sólo refleja la soledad interior y la necesidad de aferrarse a alguien para no perderse, debido a la falta de superación del ancestral sentimiento de separación, propio de la existencia humana.

Es evidente que cuando el hombre se independiza de los vínculos primarios se torna más intensa en él, la necesidad de huir del sentimiento de aislamiento y encontrar nuevas formas de superar esa soledad interior.

El amor verdadero exige preservar la propia individualidad, permitiendo superar el sentimiento de aislamiento y mantener la integridad del si mismo.

La pasión es una esclavitud y el amor sólo puede existir en libertad, jamás como resultado de una compulsión.

El amor verdadero se caracteriza por la necesidad de dar sin esperar recibir, no con la intención de hacer un sacrificio ni para privarnos de algo que nos pertenece, sino como expresión de fuerza y riqueza.

Dar siempre es más placentero que recibir si no estuviéramos siempre especulando en términos de ganancias y pérdidas.

En el amor de pareja uno se entrega a si mismo, no en el sentido de sacrificar la vida por el otro, sino como expresión de toda su riqueza interior, por eso es importante tener una vida plena y una realización personal.

El que no puede amar no ha superado la dependencia ni el deseo de obtener algo de los otros para si mismo y tampoco tiene fe ni coraje para confiar en sus propias capacidades para alcanzar sus logros.

El amor verdadero es básicamente respeto por el otro, viéndolo tal cual es, con la conciencia de su propia individualidad, tratando de favorecer su crecimiento y desarrollo para que logre ser quien es.

El respeto sólo es posible si se basa en la libertad, nunca en la dominación.

Conocer al otro nos permite ver más allá de los comportamientos que son difíciles de comprender y saber las razones más profundas, porque el acto de amar es una experiencia de unión que trasciende las palabras y el pensamiento.

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