6 Señales de que tu pareja va a terminar la relación contigo muy pronto

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Pensabas que lo estabas haciendo muy bien, ¿verdad? Sentías que esta relación iba a ser la definitiva, la que duraría para siempre. Estabas tan seguro de que esa persona era la persona… De verdad pensaste que era especial, que era diferente. De verdad pensaste que no sería como las relaciones anteriores. Por eso, cuando esa persona rompió contigo, cuando esa relación junto con todas tus esperanzas y tus sueños, se estrelló, cuando esa persona a la que amabas y en la que confiabas más que en ninguna otra en el mundo decidió romper tu corazón en pequeños pedacitos, te quedaste un poco sorprendido por así decirlo.

Pero no importa lo mucho que lo niegues, no importa lo loco que te vuelvas intentando encontrar las razones por la que eso ha pasado y no importa lo sorprendente que te pueda parecer esa situación en este momento, el hecho es que las rupturas rara vez pasan de forma aleatoria y fuera de lugar. Y rara vez son tan difíciles de predecir. Siempre hay señales, algunas sutiles y otras no tan sutiles, antes de que finalmente pase. Así que si quieres evitar el shock, busca estas señales de que tu pareja probablemente va a romper contigo pronto:

Su comportamiento ha cambiado

Todo el mundo pasa por momentos delicados en su vida, momentos en los que no sientes que eres tú mismo, momentos en los que toda interacción humana parece forzada e innecesaria, y momentos en los que está desconectado incluso de la gente a la que más quieres. Pero si el comportamiento de alguien con respecto a ti cambia demasiado drásticamente durante un periodo extrañamente largo y sin una razón obvia, entonces está bastante claro que su problema no es sólo su vida.

Tal cambio de comportamiento puede aparecer en varias formas y puede que nunca antes los hayas experimentado. Tu pareja se puede volver muy pasiva-agresiva, puede reducir la comunicación contigo, o incluso puede que empiece a excluirte de sus planes. No contesta a tus mensajes o llamadas tan pronto como solía hacer, o rara vez muestra afecto hacia ti, ni a través de las tecnologías ni en persona. Sus respuestas a preguntas simples parecen groseras o agitadas y está como alienado cuando está contigo. Ni siquiera puedes recordar la última vez que te dijo que te quería.

Intentas racionalizarlo. Encuentras miles de excusas para justificar sus acciones irracionales. Te convences de que es algo temporal. Pero en el fondo, sabes que no es verdad. Sabes que las cosas van mal antes pero nunca se han puesto tan raras, difíciles e incómodas. Por la forma en la que está actuando, la distancia que sientes entre los dos, incluso cuando está a tu lado, es algo que no has sentido antes. Y sabes que algo en su comportamiento es inaceptable, y terriblemente incorrecto.

Se ha vuelto emocionalmente distante.

Esta es difícil de detectar.
La razón es que no puedes forzar o preguntar a una persona el por qué no dice “Te quiero” más a menudo o por qué nunca habla sobre cómo se siente contigo o por qué parece no dejarte entrar en su vida. Te das cuenta de que la causa tras ese desapego emocional puede no tener nada que ver contigo directamente. Puede ser porque tenga algún problema familiar, estrés en el trabajo, o alguna crisis personal. Pero el hecho de que ya no quiera compartir contigo nunca más sus problemas o emociones es un motivo de preocupación. Puede ser una fase temporal en la que no comparta nada, pero si continúa escondiendo lo que está pasando por su cabeza, definitivamente es una señal de advertencia.

No es que no lo hayas intentado. Has intentado con todas tus fuerzas dar lo mejor de ti, y no añadirle ningún estrés adicional a su vida. Has intentado preguntarle miles de veces si puedes ayudarle de alguna manera. Has intentado ser su apoyo en los buenos y malos momentos. Has intentado romper el muro indestructible que parece haber construido a su alrededor, pero parece que nada funciona. Nada de lo que dices o haces le permite dejarte entrar.

Y no puedes sino recordar todos los momentos difíciles a los que os habéis enfrentado juntos antes. Lo recuerdas todo como si fuera ayer. Recuerdas que no importaba lo mal que fuera su vida, no importaba el estrés que tuviera y no importaba el tipo de problemas a los que se estuviera enfrentando, siempre has sido la primera persona a la que ha contado todo, la única persona que le podía hacer sentir mejor, y la única persona que tenía la habilidad de aliviar todo su estrés. Así que esta nueva indiferencia te deja haciéndote un montón de preguntas: ¿Por qué no soy capaz de hacerle sentir mejor? ¿Por qué no se abre conmigo? ¿No soy esa persona nunca más?

Siempre está enfadado.

Toda pareja inevitablemente tiene sus peleas y discusiones.

Sí, es perfectamente sano y normal. La mayoría de las peleas en realidad, fortalecen la relación. Pero tienes que tener cuidado en mantener esa perspectiva con todas tus peleas. Tienes que analizar y decidir si tus peleas están sucediendo porque a tu pareja en realidad se preocupa o si pasan por la irrazonable irritación hacia ti. Si sientes que tu pareja está siempre buscando una razón para pelear, si todo lo que dices parece enfadarle y hacer que se desquicie, y si siempre está empezando discusiones interminables solo para dejarte a medias, esta situación definitivamente, no es normal. Su constante comportamiento de enfado puede ser el resultado de algún resentimiento hacia ti o hacia la relación en general, o tal vez solo sea el resultado de su culpabilidad por la inminente ruptura.

Pero todo su enfado y su indiferencia nunca pudieron contigo. Intentaste hablar. Intentaste encontrar razones en tu cabeza sobre el por qué actúa así. Intentaste ser racional incluso cuando se estaba comportando de la peor manera. Incluso asumiste la culpa y te disculpaste por cosas que ni siquiera fueron culpa tuya. Pero nada de lo que hagas, ni tu comprensión, ni tus disculpas, ni siquiera hablar te ayuda a hacer que todo vuelva a la normalidad o que pare su irracional enfado, o a que se de cuenta de sus errores.

Ha empezado a mantener distancia física.

El afecto físico en una relación es un reflejo de cómo te sientes hacia tu pareja. Esto es especialmente cierto en los primeros meses de tu relación cuando ninguno puede¿Seréis capaces de mantener ese nivel de intimidad incluso cuando haya pasado algún tiempo? ¿Os seguiréis mirando con ese mismo amor incluso cuando esa emoción del principio de tener a esa nueva persona en tu vida haya terminado? ¿Aún buscáis razones para tocaros todo el tiempo? ¿Podéis aún sentir el tipo de pasión que sentíais al principio? mantenerse lejos del otro, y cuando siempre parecéis estar buscando razones para tocaros incluso cuando estáis con otras personas. Es el momento en el que las emociones de toda pareja aumentan. Pero la prueba real viene tras estos primeros meses.

Si la respuesta a todas esas preguntas es un rotundo no, si la distancia física entre los dos ha crecido tanto como la emocional, y si has notado qeu tu pareja ya nunca te toma de la mano, mucho menos hablar de intimidad, entonces algo va terriblemente mal. Has intentado confrontar la situación. Has intentado cambiar las cosas en el dormitorio. Has intentado todo tipo de ideas para volver a encender la chispa del principio. Y has intentado desesperadamente volver a captar su interés de todas las maneras posibles. Pero has fracasado en casi todo. E incluso después de tus esfuerzos y toda esta desesperación, si aún sientes que las cosas han llegado a un punto en el que no eres capaz de recordar la última vez que compartisteis un momento de verdadera intimidad, entonces tu pareja ha perdido definitivamente el interés. O te está engañando, o está listo para marcharse.

Se ha vuelto indiferente.

“Lo contrario del amor no es odio, es indiferencia.”-Elie Wiesel

Cuando tienes una relación, pasas por todo tiempo de experiencias junto a tu pareja. Te encanta hasta el punto de no retorno, os besáis como si fuera la última vez e incluso tenéis peleas horribles que os dejan pensando si conseguiréis seguir adelante. Pero la diferencia con respecto a todas esas peleas del principio está más clara que el agua. Todas esas peleas eran siempre el resultado de vuestro amor inagotable y la pasión hacia el otro. Todas esas peleas, sin importar lo feas que se pusieran, aún te hacían sentir que esa persona se preocupaba mucho por la relación. Y todas esas peleas eran siempre lo que os hacía estar aún más unidos. Pero esta no es así, ¿verdad? Esta ni siquiera es una pelea. Pensabas que solo era un momento difícil temporal, pero casi no se le puede llamar temporal. Es algo más, algo incluso peor que las terribles peleas, algo que hace que tengas un nudo en el estómago, y algo que te hace cuestionarte cómo o si seréis capaces de salir de esta más fuertes.

Tómate tu tiempo y piénsalo.

Si tu relación ha llegado a un punto en el que sientes eres la única persona que ama, que quiere besar a tu pareja, y la única que quiere incluso pelear, entonces probablemente a tu pareja ya no le importes. No le importa hacia dónde va la relación. No le importa lo que sus horribles acciones te hacen sentir. No le importa si todo el tiempo, esfuerzo y compromiso que ambos depositasteis en la relación, se vayan al traste. No le importa lo suficiente resolver los problemas. No le importa si te quejas. Y tal vez, solo tal vez, ese era en realidad el plan, el plan de llevarte hasta un punto de no retorno, de hacerte la única persona responsable de tomar la decisión de romper, y así sentirse menos culpable de la ruptura.

Los pequeños momentos han desaparecido.

No quiere seguir caminando a tu lado.

No busca razones para tocarte constantemente. Nunca te llama solo para hacerte saber lo mucho que te echa de menos. Ya nunca te sorprende con tus chocolatinas favoritas. Ya no planea hacer juntos cosas nuevas y emocionantes. No actúa como un loco, torpe sólo para hacerte reír, la sonrisa que prometió que siempre sería su razón para hacerte reír. Y no le interesa pasar el día entero dándoos caricias y hablando en la cama. Todos esos pequeños momentos, los momentos que os unieron, los momentos que definían la verdadera belleza de vuestra relación y los momentos que mantenían la llama viva antes, han desaparecido.

Cuando alguien deja de hacer un esfuerzo extra, cuando ha parado de poner su pensamiento en la relación, cuando ha parado de intentar hacer las cosas especiales, y cuando ha dejado de hacer pequeñas cosas que importan y te traen verdadera felicidad, entonces probablemente siente que apuesta poco por mantener la relación viva. Probablemente no hay mucho que le impida marcharse en este mismo instante. Y lo más triste, es cuestión de tiempo que su mera presencia en tu vida sea solo un recuerdo para ti.

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