7 hábitos repugnantes que, en realidad, son saludables

Muchos de nosotros nos pasamos demasiado tiempo castigándonos por hacer lo que creemos que son malas elecciones, ya sea salir a tomar un helado cuando tratamos de seguir una dieta, dormir hasta muy tarde u omitir esa clase importante a la que prometimos acudir. Por supuesto, hay casos extremos: si eres una persona sedentaria, fumas como una chimenea, bebes como un pez, ingieres solo comida chatarra e ignoras por completo tu salud y bienestar, es posible que necesites trabajar para romper esos hábitos. Sin embargo, cabe destacar que hay ciertas costumbres que conllevan unos aspectos positivos sorprendentes en los que quizás nunca hayas pensado, y de eso tratará el artículo de hoy…

1. Orinar en la ducha

Sí, es posible que algunos piensen que se trata de algo desagradable, pero lo cierto es que, los que sí lo hacen, contribuyen al que el mundo sea un lugar. Para empezar, ahorrar millones de litros de agua al año, lo que a su vez hace que se pague menos en facturas; la orina también puede usarse para tratar infecciones, ya que el ácido úrico y el amoníaco contienen propiedades antifúngicas, siendo beneficiosos para los hongos de los pies; por último, la frecuencia con la que las personas tiran de la cadena resulta un gran problema para el medioambiente, y orinar en la ducha es solo una forma de ayudar a ahorrar agua y energía.

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